Remota LadakhRemote Ladakh

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María Varela, 27 January 2010

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Ubicada en el extremo norte de la India, cercada por el Himalaya y atravesada por el mítico río Indo, la desolada región de Ladakh, aislada por la nieve durante 6 meses al año, es un paraíso para aventureros de corazón. Desde que uno llega a Leh, su pueblo más importante, se pregunta si no está en un sitio imaginario. Todo parece un cuento: las azuladas alturas, los hermosos rostros como lunas llenas de los ladakhis, la forma primitiva de vida, la deliciosa aunque extraña comida.

Ladakh es sinónimo de budismo. Todo está impregnado de esa filosofía que llegó desde el cercano Tibet hace muchos siglos. En las laderas grisáceas sobre el Indo se ven sugestivas stupas, edificaciones encaladas que simbolizan la espiritualidad de Buda, y como las cuentas de un rosario, los pocos pueblecitos rodean siempre a un monasterio budista, o gompa.

Thiksey, Spituk, Likir, Lamayuru… las gompas, decoradas con interminables ristras de banderitas de colores que constantemente sacude el viento, cuelgan de las montañas yermas como si fueran verdaderos milagros. Mundos encantados donde a cada paso uno puede agitar campanitas de bronce y hacer girar hileras de ’sonajeros’ gigantes, las gompas son un homenaje al color, a la luz y al silencio. Rojos, amarillos, azules y naranjas estridentes, salas en penumbras con ricas telas colgando del techo, muros decorados con representaciones de Buda, figuras zoomorfas, dragones, y la maravillosa rueda de la vida y la muerte. En ese ámbito celestial, los monjes, envueltos en sus túnicas moradas, meditan y cantan.

Como todos los mundos mágicos y lejanos, Ladakh es una tierra difícil de acceder y muy ardua de recorrer. Sin embargo te quita el aliento, te hipnotiza, y acaba metiéndose para siempre bajo la piel.

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Located in the far northern India, bordered by the Himalayas and crossed by the mythical river Indus, the desolate region of Ladakh, cut off by snow for 6 months a year, is a paradise for adventurers. Since you get to Leh, the most important town, you wonder if it is not an imaginary place. Everything seems a story: the blue heights, the beautiful faces like full moons of Ladakhis, the primitive way of life, the strange but delicious food.

Ladakh is synonymous of Buddhism. Everything is imbued with the philosophy that came from nearby Tibet centuries ago. On the gray hillsides of the Indus are suggestive stupas, whitewashed buildings that symbolize the spirituality of Buddha. Like beads on a rosary, the few villages always surround a Buddhist monastery, or gompa.

Thiksey, Spituk, Likir, Lamayuru… the gompas, decorated with endless strings of colored flags that constantly shake in the wind, hang from the barren mountains like miracles. Enchanted worlds where at every step you can shake bronze bells that hang everywhere and rotate rows of giants ‘rattles’, the gompas are a homage to color, light and silence. Shocking reds, yellows, blues and oranges, dimly lit rooms with rich fabrics hanging from the ceiling, walls decorated with images of Buddha, zoomorphic figures, dragons, and the wonderful wheel of life and death. In that heavenly realm, the monks, draped in purple robes, meditate and chant.

Like all magical and distant worlds, Ladakh is a land difficult to access and very difficult to traverse. However, is breathtaking, it hypnotizes you, and ends up getting under the skin forever.

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