Misteriosa Fez
Compartir
Imagínate la ciudad medieval habitada más antigua y grande del mundo. Imagínate un laberinto de 9400 callejuelas. Coraje: Fez es fascinante, aunque requiere de una buena dosis de valentía. Al entrar por alguna de sus babs (puertas), hasta el más experimentado trotamundos queda aturdido-fascinado-hipnotizado-mareado-asqueado-cautivado.
Las 9400 callejuelas están divididas en souks (gremios) donde se trabaja de la misma manera que 800 años atrás. En oscuros recovecos se ocultan herreros, carpinteros, ceramistas, hilanderos, sastres, perfumistas, zapateros. Cada souk tiene un sonido, un aroma, un color. Cantan toc-toc-toc los telares de madera; flota en el callejón de los perfumistas el aroma del almizcle; todavía mojadas, en las hilanderías cuelgan en racimos las madejas de colores.
Después de horas de andar perdida –olvídate de intentar guiarte por un mapa dentro de la medina de Fez- una cree que ha visto todo. Sin embargo falta el souk de los curtidores. Da inmenso pudor mirar lo qué pasa allí adentro, los hombres con el agua entintada a la cintura en diminutas piletas bajo un sol sofocante.
Fez no da tiempo a sobreponerte: sales de las curtiembres y te topas con un fastuoso palacio del siglo XV. Al lado, tenderetes de pastas de almendras y miel, alfombras y delicadas telas. Hueles, ves, sientes, y de pronto escuchas: por encima de las voces de los vendedores, resuena el cántico de las mezquitas llamando a la oración.
La ciudad más sugestiva de Marruecos es un misterio insondable que se te mete bajo la piel. A cierta hora su brutal intensidad agota tus sentidos e imploras basta, por favor. Entonces te duchas, comes algo y te duermes. A la mañana siguiente, descansado, descubres que lo único que deseas es perderte nuevamente en la medina de Fez.






No Comments Yet
There are no comments yet. You could be the first!
Leave a Comment