Una bici para RovinjA bicicle for Rovinj

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María Varela, 22 October 2009

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La imagen parece irreal, ¿verdad? Pues no lo es. Este pueblo de pescadores existe y está en la Península de Istria, mirando a Venecia a través del Adriático. Istria forma parte de Croacia, pero ha sido italiana durante tantos siglos que en Rovinj las calles tienen el nombre escrito en los dos idiomas, la gente mayor habla italiano, y los fetuccini al pomodoro son tan deliciosos como en una trattoria veneciana.

El resto es todo croata. La religiosidad de la gente, su sencillez, su inentendible lengua, su extrema amabilidad. Rovinj está emplazada en una saliente, así que tiene todo tipo de mares: una bahía tranquila a donde dan las casitas de los pescadores, un puerto protegido lleno de barcas de colores, y una punta de altas rocas donde bate el mar. Tan soñado y sereno es Rovinj, que se han instalado allí pintores y artistas. Conviven con agricultores y pescadores dándole al pueblo un aire insuperable. En las callejuelas empedradas de Rovinj todo es caminar, pero sin una bici te perderás el paraíso que hay más allá. Tu mochila, el bañador, una toalla, tu botella de Laken y comienza a pedalear. Apenas dejas atrás el puerto empieza una pista que bordea el mar durante kilómetros. Sombreada por fragantes pinos, la costa está formada por enormes piedras blancas muy lisas. En cualquiera te instalas y como si estuvieras al borde de una piscina te zambulles en el mar. ¿Has estado en el Adriático? Es una pasada… Tan cálido y transparente, tan azul, turquesa y verde… Si te apetece continuar pedaleando, el camino, siempre alucinante, se acaba luego de varios kilómetros en un sorprendente campamento para autocaravanas exclusivo para nudistas. Que quede claro que me encanta que cada cual ande a su aire, pero, sin duda, mejor es regresar lentamente a Rovinj y desde una terracita frente al mar, disfrutar del rojo atardecer.

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The image seems unreal, right? Well, it is not. This fishing village exists, and it’s on the Istrian Peninsula, facing Venice across the Adriatic. Istria is part of Croatia, but it has been italian for so many centuries that in Rovinj the streets have the name written in both languages, the older people speak italian, and the fettuccini al pomodoro are as delicious as in a venetian trattoria.

The rest is all croatian. The religiosity of the people, their simplicity, their unintelligible language, their extreme kindness. Rovinj is situated on a ledge, so you have all kinds of seas: a quiet bay where the fishermen have their houses, a protected harbour full of fishing boats, and a high point where the sea continually beats the rocks. So serene and dreamed is Rovinj, that painters and artists have settled there. They live with farmers and fishermen, giving the town an unbeatable. In the cobbled streets of Rovinj walking is delightful, but without a bike you will miss the paradise that lies beyond. Your backpack, your swimsuit, a towel, your Laken bottle, and start pedaling. Just at the end of the port starts a trail that skirts the sea for miles. Shaded by fragrant pine trees, the coast is formed by huge white stones. As if you were on the edge of a pool, you can dive from the smooth rocks into the sea. Have you been to the Adriatic? It’s amazing … So warm and clear, so blue, turquoise and green … If you want to continue biking, the road, always beautiful, ends after several miles in a surprising camp for motorhomes exclusive for nudist people. Let it be clear: I love everyone to do whatever they want, but certainly is better to return slowly to Rovinj and from a terrace facing the sea, enjoy the red sunset.

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