En PotosíIn Potosí

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María Varela, 27 October 2009

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Deambulo con el lento ritmo boliviano entre las magníficas iglesias coloniales de la preciosa Potosí. El famoso Cerro Rico domina la ciudad. De sus entrañas salió la plata que enriqueció las arcas de España y de media Europa durante el virreinato. Rojo, lleno de tajos y horadado, el gran cerro parece un viejo animal herido. Al mirarlo pienso que bajo mis pies, en túneles que tienen hasta 5 subsuelos, hay hombres trabajando.

Los mineros de Potosí son famosos en el mundo entero. Por los tantísimos que murieron y porque todavía siguen hundiéndose en la tierra en condiciones infrahumanas. Las minas son una atracción para los turistas. Las agencias ofrecen tours de 7 horas bajo tierra y exhiben fotos de los mineros trabajando. Yo las miro con dolor y me excuso diciendo que le temo a la oscuridad.

En vez me voy a la Plaza de Armas, repleta de gente vestida con sus mejores galas porque Evo Morales, el presidente boliviano, llegará de visita. Lo que sucede es una maravilla: por una calle van llegando, en grupos, representantes de remotos pueblos perdidos en las montañas. Bolivia tiene 40 etnias, a su vez subdivididas en muchas más por costumbres y tradiciones. En la plaza de Potosí tuve la sensación de verlas a casi todas. Con instrumentos musicales que jamás antes había visto, vestidos y sombreros típicos, rasgos y tonos de piel diversos, los grupos llenaron la plaza de fascinante colorido y sonidos ancestrales.

Bolivia… La esperanza de un mundo mejor en la plaza, y en las profundidades de la tierra cientos de hombres trabajando.

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I wander with the slow bolivian pace among the magnificent colonial churches of the beautiful Potosí. The famous Cerro Rico dominates the city. From his womb came the silver that enriched the coffers of Spain and half of Europe during the colonial period. Red, full of scars, the big hill looks like an old wounded animal. Looking at him, I think that under my feet, in tunnels with up to 5 basements, there are men working.

The miners of Potosí are famous all over the world. Through the centuries lots of them died, and today many are still sinking into the earth in subhuman conditions. Mines are an attraction for tourists. The agencies offer underground tours of 7 hours and exhibit photos of working miners. I look at them with pain and excuse myself saying I’m afraid of darkness.

Instead I go to the Plaza de Armas, packed with people dressed in their best, for Evo Morales, the bolivian president, is coming to visit. What happens next is amazing: in small groups, representatives of remote villages lost in the mountains arrive to the square. Bolivia has 40 ethnic groups, subdivided into many more because of customs and traditions. In the square of Potosi I felt I almost saw them all. With musical instruments that I had never seen before, typical dresses and hats, diverse skin tones and faces, the groups filled the square with fascinating colours and ancient sounds.

Bolivia… The hope of a better world in the Plaza de Armas, and in the depths of the earth hundreds of men working.

1 Comment

Que bueno, Maria. Que poco sabemos de la historia de los mineros y su trabajo. Sera algo que se oculta?
Cuanta ignorancia en un mundo con tanta información, y hablamos de la era del conocimiento que ironía. Igual logras trasmitir que la esperanza, triunfa sobre la ignorancia.
Un beso
Felipe

Posted by Felipe on 27 October 2009 @ 4pm

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