Hvar: Lavandas en el cielo

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María Varela, 13 agosto 2009

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En Hvar, una de las 1000 islas croatas que motean el Adriático, el aire se toca. Agitas una mano y te queda aroma a lavanda entre los dedos. Tan denso es, que metes la mano en el bolsillo y se te impregna toda la ropa. Cosa increíble, pero cierta. Los incrédulos compran bolsitas llenas de flores desgranadas en los puestos frente al puerto, en la plaza mayor, en el mercado. Son bonitas como recuerdo, pero en Hvar no tienen utilidad: el aroma a lavanda viene de los campos cultivados, se cuela en las casitas de muros gruesos y techos rojos, rueda por las callejuelas escalonadas que bajan a la gran plaza de mármol, flota alrededor de la catedral de San Esteban y del teatro público más antiguo de Europa, y se queda dando vueltas entre los fabulosos yates y las coloridas barcas de pesca.

Si te vas de excursión a las paradisíacas islitas cercanas a Hvar -Stipanka, Jerolim, o Zdrilka-, si te zambulles en el mar transparente, o si atraviesas la isla hasta el precioso pueblo de Stari Grad, también la hueles, no importa si vayas en bus, en bici o caminando. Claro que cuando atraviesas el campo, el aroma se mezcla con un toque de romero, de salvia y de espliego.

Hvar tiene todo para que sea mágica: es una isla pequeña, es increíblemente bella y está lejos. Para llegar debes, antes que nada, ir a Croacia; luego tomarte un ferry desde Split. Verás que lo que digo es cierto. A medida que te aproximas a la isla todo comenzará a verse distinto. Es la lavanda, que con su perfume tiñe el mar y el cielo.

4 Comments

Todavía existen paraisos donde la naturaleza impera sobre la dictadura de los hombres (y mujeres), donde la tierra sobrevive a la desolación provocada intencionadamente.
Ojalá que el olor a lavanda y el mestizaje aromático producido por el romero, salvia y espliego perduren en el tiempo y que Hvar y lugares similares continúen su andadura libres de gentío, contaminación y desolación desorganizada.
(bufff, como me ha saldio será el final de la semana…)
Saludos desde
http://www.miguel-asaltodemata.blogspot.com
Miguel

Posted by Miguel Nonay on 14 agosto 2009 @ 5

Qué rico!
Pasear por lugares donde los aromas se encuentren puros y se queden impregnados en tus ropas y en todo tu ser. Donde, al regresar a tu hogar, puedas oler -y sentir- los perfumes del lugar del que vienes apenas abres la maleta.

Un abrazo.

Posted by Valkiria on 14 agosto 2009 @ 9

I liked it. So much useful material. I read with great interest.

Posted by Ventego on 18 agosto 2009 @ 2

yo he estado hace 2 semanas y bueno, eres un poco exagerado….no huele a lavanda por ningún sitio. Es verdad que venden bolsitas con lavanda así q supongo que las cultivaran, pero vamos eso de q la ropa te huele a lavanda y metes las manos en los bolsillos….bueno, supongo q te habrá salido la vena poetica.
A parte hay italianos a patadas.
Eso si, bonito es un rato largo y stipanka es chulísimo. Yo volvería a stipanka 20 días mañana mismo.

Posted by vladimiroff on 28 agosto 2009 @ 12

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