Cuando late, late, late el corazón

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María Varela, 1 julio 2009

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Durante mi último viaje a Perú estuve en Lima saboreando los más deliciosos ceviches y disfrutando del mejor surf en la playa Señoritas. Luego decidí que quería escuchar a mi corazón latir. Así que me tomé un bus de 12 horas hasta Arequipa y allí me apunté en una excursión (en todo terreno, para 6 personas) al Cañón del Colca.

Mi corazón latir, toc, toc, toc, dije bien. Podría decir también sentir la aventura, la adrenalina, los músculos de mis piernas, mi respiración. Lo mismo da. Fui a Colca Trek (en Latinoamérica conviene no ahorrar y contratar los tours más recomendados) y a la mañana siguiente partí.

Dos franceses, una belga, un brasileño, una polaca, Elías el guía, y yo. Salimos de Arequipa y el mundo se transformó en volcanes blancos, pampas con vicuñas salvajes, extrañas formaciones de piedra que me recordaron a la lejana Capadoccia. Luego apareció el Colca, un río que allí donde lo veíamos formaba un fabuloso y fértil valle. Lo bordeamos por una pista destrozada. A nadie le importó el zarandeo, las paradas para que cruzara gente acarreando leña, carros tirados por bueyes, ganado. Todos estábamos fascinados: las montañas se hacían cada vez más altas, el valle se iba estrechando, el río ya corría encajonado. En Cabanaconde paramos a dormir. Allí se terminaban los caminos. Más allá nos esperaba, a pie, el Cañón del Colca, que con sus 3200 metros es bastante más profundo que el Gran Cañón del Colorado.

Caminamos entre maizales muy temprano a la mañana hasta que Elías se detuvo. Nos señaló, allá lejos, la silueta del gran Coropuno. Y a nuestros pies la bajada al Colca, similar el mismísimo abismo. 

Mil cuatrocientos metros de desnivel empinadísimos. Sin pista, sólo unas flechas deslucidas que marcan el camino opuesto al suicidio. Un pie y otro pie, concéntrate María, y mi cámara de fotos que no alcanza para abarcar el paisaje, las montañas azules, el río lejano.

Un pie y otro pie, ya no hace frío. Me quito la chaqueta. Tomo agua. Me unto con protector solar, me quedo en camiseta. En 1400 metros verticales uno pasa del congelamiento polar a la jungla tropical.

Abajo, junto al río estruendoso, hay un lodge de madera y hojas de palma. Nuestras tiendas, que llegaron junto a nuestras mochilas a lomo de burro, ya están armadas. Me zambullo en una piscina natural. Debajo de una palmera duermo una mini siesta. Hasta que Elías sugiere una caminata al otro lado del río. Cruzamos un puente colgante; llegamos a un caserío: Malata. Cómo explicar lo que es Malata, no tiene electricidad, sólo quedan viejos, los jóvenes se han ido.

Al regreso el lodge ya está iluminado por velas. Elías prepara la cena, me meto en mi tienda, me arrulla el río.

A las 5 de la madrugada estamos todos arriba. Comenzamos a subir. La luna en el cielo, tan lejana, no alcanza; tampoco mi linterna de minero: no se ve nada. A pesar de que me considero fuerte y suelo estar entrenada, a los 200 metros me digo que no podré. Mi corazón grita, no podré, tendrán que subirme en una mula, yo sola no podré. Elías me tranquiliza. Es oxígeno, te falta oxígeno. Respira, ve a tu ritmo. La luna desaparece; detrás del Coropuno sale el sol. El grupo se dispersa, a medida que subimos hace más y más frío. Come on María, come on María, un pie y luego otro pie.

Cuatro horas y media después llego a los maizales de Cabanaconde. Estoy helada, tirito, me ha bajado la presión. Necesito -todo junto- chocolate, té de coca, patatas fritas y abrigarme.

El grupo me encuentra sentada en una esquina envuelta en mil ponchos. Nos abrazamos, extenuados, sucios, acalambrados y felices. Luego subimos al todoterreno e inmediatamente nos quedamos dormidos. Entre sueños abro los ojos. Me miro, los miro y me sonrío: en ese momento somos como hermanos.

Mis recomendaciones:

La mejor agencia de trekking: Colca Trek  

Un hotel en Arequipa donde reponerse de la aventura: La Casa de Melgar

4 Comments

Facinante canita¡¡¡¡

Posted by tano on 1 julio 2009 @ 3

Hey!! Tanito… Qué lindo, qué lindo… A la distancia siempre seguimos enlazamos. Algún día llegaré a tu Puerto MAdryn y escribiré una historia. Prometido!
besossss

Posted by brandfan on 3 julio 2009 @ 1

I love your stories.
hugs

Posted by Sherezade on 3 julio 2009 @ 2

Thank you Sherezade!
Let’s flow!

Posted by brandfan on 3 julio 2009 @ 2

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